¿Qué hacer cuando un menor no quiere ver a uno de sus padres? - Vilella Asociados
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¿Qué hacer cuando un menor no quiere ver a uno de sus padres?

Incumplimiento regimen visitas

¿Qué hacer cuando un menor no quiere ver a uno de sus padres?

Los progenitores son, normalmente, las figuras más importantes en la vida de los hijos. En situaciones de separación, surgen desavenencias entre los padres que pueden afectar directamente a los hijos.  ¿Qué hacer cuando un menor no quiere ver a uno de sus padres?

El régimen de visitas y el tipo de guarda y custodia establecida es de obligado cumplimiento. La misma puede ser exclusiva de un progenitor, o compartida; en estos casos, no suelen establecerse visitas intersemanales salvo que los niños sean muy pequeños.

El cumplimiento debe darse SIEMPRE, pero lo cierto es que resulta complicado obligar a un adolescente de 14 años a hacer algo que no quiere, por lo que a los padres muchas veces se les hace cuesta arriba lidiar con estas situaciones.

Indagar en la razón por la que se produce la negativa

Lo más importante: Debe existir una postura común de los dos progenitores. Perder el contacto con uno de los progenitores si no hay razón justificada para ello puede ser muy perjudicial para su desarrollo; padre y madre son figuras importantísimas en la vida de nuestros hijos. Por ello, hay que hacer frente común, y obligarle a su cumplimiento.

¿Cuál es la razón real por la cual no quiere ir con uno de ellos? Puede ser que sea porque es más estricto a la hora de aplicar nomas, porque no juega tanto con ellos o porque vive lejos del entorno del niño, lo que hace que su rutina sea menos cómoda, o que no pueda estar con sus amigos del colegio. Incluso en una pareja no separada, cada uno toma un rol que los hijos aprovechan a su conveniencia; el padre estricto, la madre divertida, o el padre blando… Lo mismo ocurre cuando se ha producido la separación. Lógicamente, no son razones de peso para oponerse a su cumplimiento.

Si los padres muestran acuerdo, lo idóneo es acudir a un psicólogo especializado para averiguar qué ocurre y por qué se da esta negativa por parte del hijo. Es aconsejable también que los padres acudan a alguna sesión para aprender pautas de comunicación con su hijo.

Influencia negativa del otro progenitor

Cuando no hay una justificación coherente para la negativa al cumplimiento de las visitas, debemos valorar la posibilidad de que el otro progenitor esté queriendo influir negativamente. No siempre es así, por supuesto. Pero hay que preguntarse cómo es la relación con el otro progenitor. ¿Se ha producido algún cambio de peso? Porque las desavenencias pueden surgir cuando uno de ellos tiene una nueva pareja, por ejemplo.

De nuevo debemos hacer ver a la otra parte lo perjudicial que esto resulta en el menor; y si la situación no cambia, iniciar las acciones judiciales correspondientes.

Procedimiento de ejecución de visitas

Mi recomendación es que antes de judicializar esta cuestión, primero se intente establecer comunicación con el otro progenitor. Es necesario llegar a acuerdos en cuestiones tan importantes que repercuten en el bienestar de los más pequeños.

Pero si la situación no se soluciona de este modo, es necesario interponer un procedimiento de ejecución para conseguir el cumplimiento estricto del contenido de la sentencia. El art. 526 de la Ley de Enjuiciamiento Civil legitima para solicitar la ejecución provisional a quien haya obtenido un pronunciamiento a su favor en sentencia de condena dictada en primera instancia.

¿Qué debemos pedir?

Hay que requerir a la parte contraria para que cumpla inexcusablemente con el mandato judicial de la sentencia mencionada en lo relativo al régimen de visitas o al régimen de guarda y custodia.

También que se le apercibimientos legales pertinentes, en caso de que persista en su actitud de incumplir en sus propios términos las medidas fijadas en Sentencia.

Veo necesario informar de su responsabilidad penal derivada del incumplimiento de una resolución judicial clara y terminante acordada por la autoridad judicial en el ejercicio de sus funciones, tipificado en el artículo 556 del Código Penal como delito de desobediencia grave.

El incumplimiento puede tener consecuencias no sólo económicas sino también en cuanto a las medidas establecidas, pues si el juez aprecia un incumplimiento reiterado e injustificado, puede llegar a modificar el régimen de guarda y custodia.

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