Notas prácticas sobre la mediación - Vilella Asociados
16442
post-template-default,single,single-post,postid-16442,single-format-standard,bridge-core-1.0.6,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-theme-ver-18.2,qode-theme-bridge,disabled_footer_bottom,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.5,vc_responsive
 

Notas prácticas sobre la mediación

Mediación

Notas prácticas sobre la mediación

La mediación es una de las soluciones alternativas al proceso judicial. Ya he hablado en alguna ocasión de esta figura, que considero fundamental para solucionar conflictos familiares, especialmente cuando hay menores implicados. Vamos a resolver algunas cuestiones sobre esta figura, para acercarla al cliente y saber cuándo acudir a ella.

Mediación judicial o extrajudicial

La mediación intrajudicial es aquella que se lleva a cabo en el marco de un proceso judicial, tras la presentación de la demanda y en cualquier momento del mismo. Incluso puede plantearse en fase de ejecución de sentencia, momento procesal que precisamente significa que el cumplimiento de las medidas adoptadas previamente ha fracasado.

Por otra parte, nos encontramos con la mediación extrajudicial, que surge por iniciativa propia y que es llevada a cabo con carácter previo al inicio de cualquier proceso judicial.

La mediación extrajudicial es aquella que se desarrolla de forma independiente al proceso judicial y se realiza antes de la iniciación del mismo. En materia de Familia, las partes que tienen la voluntad de cesar en la convivencia, deciden acudir a la mediación para, mediante el diálogo, intentar llegar a un acuerdo. Éste debe satisfacer todas las necesidades y sea lo más beneficioso para las mismas y, sobre todo, para sus hijos.

La figura del mediador

Partimos de que, en general, la figura del mediador no es muy conocida por el público, y no es una persona que tome decisiones sobra la vida de los otros. Por ello, no debe confundirse con un árbitro. Tampoco da consejos, por lo que no es un terapeuta. La persona mediadora es un tercero, ajeno a las partes, que cumple con las características de imparcialidad y neutralidad.

El mediador debe ser un licenciado o graduado universitario, o bien tener Formación Profesional Superior. Debe contar con formación específica y multidisciplinar en gestión de emociones, escucha activa, conocimientos jurídicos, psicología y negociación. Habilidades que le proporcionan una preparación técnica necesaria para reconducir posturas cerradas de las partes hacia los intereses de cada uno, que debe saber hacer aflorar. Y desde esta postura establecer el marco adecuado para que la negociación interpartes se encarrile hacia un acuerdo satisfactorio y perdurable en el tiempo.

Requisitos para ser mediador

Las condiciones para ejercer como mediador quedan recogidas en el artículo 11 de la Ley 5/2012: “Pueden ser mediadores las personas naturales que se hallen en pleno ejercicio de sus derechos civiles, siempre que no se lo impida la legislación a la que puedan estar sometidos en el ejercicio de su profesión. Las personas jurídicas que se dediquen a la mediación, sean sociedades profesionales o cualquier otra prevista por el ordenamiento jurídico, deberán designar para su ejercicio a una persona natural que reúna los requisitos previstos en la ley.

El mediador deberá estar en posesión de título oficial universitario de formación profesional superior y contar con una formación específica para ejercer la mediación, que se adquirirá mediante la realización de uno o varios cursos específicos impartidos por instituciones debidamente acreditadas.

El mediador deberá suscribir un seguro o garantía equivalente que cubra la responsabilidad civil derivada de su actuación en los conflictos que intervenga”.

Sin embargo, como esta figura se encuentra regulada a nivel autonómico, en determinadas Comunidades Autónomas se exigen requisitos diferentes a los enumerados. Esto que genera cierta incertidumbre en cuanto al modo de ejercer la mediación dependiendo del lugar en el que nos encontremos.

¿Qué conceptos debe manejar un mediador?

Fundamentalmente, conocer la naturaleza del conflicto, cómo manejarlo y resolverlo; desarrollo de ciertas habilidades y técnicas de comunicación; escucha activa, creación de confianza y afinidad, enseñar a plantear opciones, empatía, interrupción del estancamiento. También comunicación y compartir información, permanecer neutral, identificar y analizar el conflicto, redactar acuerdos y fomentar la credibilidad.

Con respecto a los conceptos técnicos, el mediador deberá conocer: etapas de la negociación, aceptación del fracaso y definición del éxito, ética profesional. También normas de la comunidad en cuanto a criterios razonables en contraposición al orden privado, proceso de postmediación y seguimiento y rituales del acuerdo.

Cuando surge un conflicto, los abogados debemos plantear al cliente todas las opciones posibles. Y hacer ver que, cuando son capaces de llegar a un acuerdo, llegan a pactos mucho más duraderos y positivos.

Si desea conocer más acerca de la mediación, puede ponerse en contacto con nosotros en info@vilellayasociados.com

 

 

 

No Comments

Post A Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Follow us on Social Media