La realidad familiar post divorcio - Vilella Asociados
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La realidad familiar post divorcio

Nueva realidad post divorcio

La realidad familiar post divorcio

La separación de la pareja supone una crisis de transición, cuyo resultado suele ser una realidad familiar post divorcio diferente, y probablemente más complicada de gestionar, al menos en un principio. Pero debemos dejar clara una cosa: el conflicto en sí no es un concepto negativo.  Si es positivo, puede ser el paso final para dejar atrás una situación que no nos hace felices. Pero si es destructivo, puede producir hostilidad crónica y perjudicar el bienestar psicológico, incluso destruir las relaciones familiares.

No es nada fácil tomar esta decisión, incluso vemos de manera habitual cómo parejas mantienen la convivencia ante la imposibilidad de decidir un cambio tan radical, a pesar de no estar satisfechas. Se habla de “matrimonios de convivencia”, emocionalmente separados, pero físicamente unidos ante la imposibilidad de tomar esta decisión.

Una ruptura genera dolor en todos los miembros de la familia, y es especialmente duro para los hijos, víctimas colaterales de las decisiones de los mayores. Pero sus efectos no deben ser solo negativos, y las tareas de adaptación son totalmente necesarias. Esta tarea requiere de un esfuerzo importante por parte de los padres, para tratar de no trasladar su conflictos a los más pequeños.

Las fases del divorcio

Lógicamente, una decisión tan importante no se toma de la noche a la mañana. La fase de pre-divorcio se refiere al deterioro y al aumento de tensión, que acaban en ruptura. Los sentimientos de esta fase son desilusión, desesperación, temor, angustia…

En la fase de divorcio y post divorcio, hablamos de cuatro tipos  de realidades 1que conviven:

  • Emocional: Romper con lo conocido, la estabilidad.
  • Legal: Legitima la separación, y regula sus efectos
  • Social: ¿Cómo repartimos los amigos?, y acostumbrarse al nuevo status de “divorciado” o “separado”.
  • Económico: Separación de patrimonios.
  • La realidad familiar post divorcio: Debemos acostumbrarnos a la independencia emocional y a asumir los efectos de la ruptura. Los sentimientos más comunes en esta época son: autoconfianza, energía, autovaloración e independencia. Aunque también puede haber momentos de incertidumbre.
El papel ante los hijos

Suelo decir a los clientes que los hijos no tienen que sufrir la ruptura, porque las consecuencias a largo y corto plazo para ellos son irreversibles. Los niños menores de 4 años suelen presentar mayor dificultad para entender la complejidad de los sentimientos de sus padres. Hay que evitar en los niños sentimientos de culpabilidad, o que puedan sentirse abandonados. De 5 a 8 años, son más conscientes de lo que los adultos hacen. Son los niños que conservan más esperanza de reconciliación.

De 9 a 12 años, son más empáticos. Pero ante la angustia y la furia, pueden tomar partido por sólo uno de ellos. También pueden asumir el papel de un adulto, convirtiéndose en protectores de uno de sus padres.

Por último, los adolescentes tienen más apoyos externos para enfrentarse a la nueva situación, pero tienen también más posibilidades de verse implicados.

¿Qué es un buen divorcio?

Me siento orgullosa cuando las parejas que acuden al despacho lo hacen con actitud conciliadora. Seamos sinceros, la decisión de romper una relación es durísima, en absoluto idílica. Pero demuestra gran madurez querer afrontar esta etapa con respeto y optando por el diálogo.

No hay buen divorcio, pero si buena actitud ante él.

La manera idónea de afrontar una ruptura es hacerlo acompañado de profesionales. En Vilella y Asociados trabajamos de la mano de psicólogos especializados en ruptura de pareja, psicólogos infantiles y coaches.

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