Divorcio express, ¿mito o realidad? - Vilella Asociados
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Divorcio express, ¿mito o realidad?

Divorcio express

Divorcio express, ¿mito o realidad?

¿Habéis ido hablar del divorcio express?. Normalmente, suelo elegir los temas del blog en función de las preguntas más frecuentes que suelen hacerse en las consultas en el despacho. Y si tengo que elegir una, sin duda, es ésta: ¿Podemos presentar un divorcio express, por favor?

El cliente, con esta expresión (no lo neguemos, fomentada por el marketing de muchos despachos de abogados), piensa que se va a presentar la demanda y automáticamente, va a obtener el divorcio. Sin embargo, la realidad es muy distinta, ya que los cambios legislativos han podido acortar los tiempos del procedimiento, aunque no me atrevería a calificarlo como exprés…

Origen de la expresión “divorcio express”

Antes de la aprobación de la Ley 15/2005 de 8 de julio, una pareja debía separarse antes de divorciarse. Una vez separados judicialmente y transcurrido un plazo de un año, si seguían manteniendo su postura, podían acceder al divorcio. Pero con la reforma, ese trámite desaparece, pudiendo directamente instar el divorcio sin pasar por la separación. Lógicamente, la desaparición de este trámite conlleva que el proceso sea mucho más corto. Esta Ley ha afectado radicalmente a las cifras de separaciones en España. En 2005, se tramitaron 64.028; en 2020, tan sólo 2.775, según datos del INE. Tiene lógica pensar que si podemos realizar un proceso en un paso en vez de en dos, éste va a ser mucho más corto.

Por otra parte, en 2015 se llevó a cabo una reforma de la Ley de Jurisdicción Voluntaria que, cumpliendo determinados requisitos, permite el divorcio ante Notario. Se puede realizar de este modo siempre que no haya hijos menores o incapacitados y sea de mutuo acuerdo. Desde que se admite a trámite una demanda hasta que finaliza todo el proceso, incluso cuando hablamos de un mutuo acuerdo, pueden transcurrir meses. Dependerá principalmente de la carga de trabajo del Juzgado.

¿Qué documentación necesitamos?

Cuando presentamos una demanda, en primer lugar, es necesario contar con una serie de documentos oficiales que el Juzgado solicita para comprobar datos personales. Hablamos de certificado de matrimonio, de nacimiento de hijos, empadronamiento, etc. Y normalmente, salvo que el cliente se haya adelantado y los haya reclamado antes de acudir a la cita, es necesario solicitarlo. La gestión de esta documental tardará dependiendo del Registro Civil al que haya que solicitarlo. Los grandes registros suelen funcionar bastante rápido, pero no ocurre lo mismo si la pareja decidió contraer matrimonio en un recóndito pueblo del Pirineo, donde el registro abre los lunes de 13.00 a 13.30. Este es el primer hándicap con el que nos encontramos: la búsqueda y recopilación de documental.

También puede haber problemas en caso de que los cónyuges contrajesen matrimonio en el extranjero, en cuy o el acceso a la documental requerida puede ser más lento y costoso.

Contenido del Convenio Regulador

Una vez solventamos el primer escollo, pasamos al contenido del Convenio Regulador. Es un verdadero placer ver a parejas bien avenidas, con las cosas claras en cuanto a las cláusulas que van a regir su vida separada. Sin embargo, en consulta, hay veces que las cosas no son como estaban explicadas en Internet. Y ahí, surgen los problemas, derivados de una información errónea o incompleta.

También pueden surgir dudas, muy a menudo relacionadas con la manera de llevar a cabo el régimen de custodia. O el reparto de bienes, de periodos vacacionales…. El abogado debe ofrecer al cliente toda la información necesaria para que sopese las consecuencias de sus decisiones.

El abogado que ofrece información debe ser:

1) Especializado en Derecho de Familia

2) Preocupado por la actualización constante en la materia

3) Empático

4) Muy claro a la hora de dar explicaciones.

De nada sirve explicar en qué consiste una actualización de IPC o una renuncia a un derecho expectante de viudedad si el cliente está escuchando chino. Por ello, debemos entender al abogado, que utilice un lenguaje adecuado y no se pierda en tecnicismos.  Y también, no podemos perder de vista que, aunque estén llevando su ruptura de mutuo acuerdo, ello no quita para que el trámite siga siendo doloroso para ellos.

 

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