Cuestiones económicas sobre las parejas estables no casadas - Vilella Asociados
16949
post-template-default,single,single-post,postid-16949,single-format-standard,bridge-core-1.0.6,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-theme-ver-18.2,qode-theme-bridge,disabled_footer_bottom,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.5,vc_responsive
 

Cuestiones económicas sobre las parejas estables no casadas

parejas estables no casadas

Cuestiones económicas sobre las parejas estables no casadas

Las cuestiones económicas sobre las parejas estables no casadas pueden convertirse en un quebradero de cabeza monumental cuando la pareja toma la decisión de romper. La razón principal es que no existe una regulación concreta aplicable a estos supuestos.

De lo que no cabe ninguna duda es que el tratamiento a los hijos menores de edad es igual existan o no exista matrimonio. El problema viene en las cuestiones económicas entre los miembros de la pareja, que, en caso de que haya matrimonio, tienen una solución más “fácil” (al menos, procesalmente…).

Matrimonio y pareja de hecho, ¿realidades distintas?

El derecho matrimonial no es de aplicación analógica para las parejas de hecho (STS de 18 de enero de 1993, o STS de 12 de septiembre de 2005). Se trata de situaciones diferentes y voluntariamente deseadas, aunque ambas, claramente, tienen consecuencias jurídicas.

Lo que la jurisprudencia viene a decir es que las personas que deciden voluntariamente no contraer matrimonio no pueden pretender beneficiarse de manera automática de las consecuencias jurídicas del matrimonio. Por tanto, no podemos equiparar una unión de hecho a un matrimonio, por lo que sus consecuencias serán totalmente diferentes.

¿Puedo reclamar por la vía del enriquecimiento injusto?

La única vía que surge en caso de que queden por resolver cuestiones económicas sobre las parejas estables no casadas es la vía del enriquecimiento injusto, recogida en el artículo 1902 del Código Civil. A este respecto, mencionamos una Sentencia de Tribunal Supremo de 17 de junio de 2003. En este caso, se trata de una pareja no casada y sin hijos que convive durante 50 años. Tras el fallecimiento del hombre, la heredera nombrada resulta ser la hermana. Hay que decir que en este caso, se podrían haber solucionado todos los problemas otorgando testamento en favor de la pareja… Pero no se hizo.

Finalmente, el Tribunal Supremo concedió a la pareja un cuarto de la herencia frente a la hermana. Aunque en Primera Instancia se le había concedido tres cuartos, impuso un criterio diferente en cuanto al cálculo.

Las razones fueron las siguientes:

  • La dedicación al hogar repercutió positivamente en el patrimonio del hombre (era médico)
  • Esta dedicación impidió a la mujer obtener beneficios propios mediante el desarrollo de una actividad.
  • El empobrecimiento no tiene que suponer pérdida de patrimonio: Puede ser la mera pérdida de expectativas de conseguirlo.

Problemas en las reclamaciones entre parejas estables no casadas

Los problemas procesales en estos casos pueden abocar a la pareja a un “peregrinaje procesal”. ¿Por qué? Porque no cabe la acumulación de acciones. Esto quiere decir que, a la vez que solicito medidas que afectan a los hijos menores de edad, no puedo solicitar que se impongan medidas económicas entre los miembros de la pareja.

Para lograrlo, debo irme a otro procedimiento ante los Juzgados de Primera Instancia. Así se recoge en la Sentencia del Tribunal Supremo de 15 de enero de 2018. La Sentencia de la Audiencia Provincial de Málaga de 16 de mayo de 2012 mantiene la necesidad de acudir al declarativo correspondiente para reclamaciones entre la pareja, incluso aunque existan hijos menores de edad.

Esto no ocurre en caso de matrimonio. De hecho, si existe matrimonio y separación de bienes, puedo iniciar un procedimiento de división de cosa común al mismo tiempo que insto el divorcio. De esta manera, los cónyuges se ahorran el hecho de tener que acudir a dos procedimientos diferentes.

Nuestro consejo: Establecer pactos previos a la convivencia

En este caso, no podemos hablar de pactos prematrimoniales, como hacemos cuando sí existe matrimonio. Pero nada impide a los miembros de la pareja establecer pactos. En ellos, pueden regular el régimen patrimonial de sus adquisiciones durante la convivencia. También pueden recoger la forma en la que van a contribuir a los gastos, o cómo liquidar los bienes en caso de que se dé una ruptura.

Así, pueden evitar muchos problemas de futuro, que se agravan con la inexistencia de una regulación económica concreta aplicable a estas uniones.

Solemos recomendar vivamente esta figura, pero en estos casos incluso con más vehemencia, para que los miembros de la pareja no tengan que someterse a un periplo legal sin fin en caso de ruptura.

En Vilella y Asociados somos especialistas en estas cuestiones patrimoniales: no dudes en llamarnos si te encuentras en una situación similar.

 

No Comments

Post A Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Follow us on Social Media