30 Mar ¿QUÉ HACER CUANDO LA NEGOCIACIÓN SE ESTANCA?
En nuestra profesión, la negociación es una parte fundamental del día a día. Y negociar en familia, un imprescindible. Lidiamos con emociones muy intensas, que en ocasiones alejan a los clientes de sus objetivos reales. Por eso es muy importante que el abogado de familia sepa cómo encauzar la negociación, para conseguir el acuerdo más adecuado para su cliente, y evitar el procedimiento contencioso.
A menudo parece que la negociación es el camino fácil. ¡Nada más lejos de la realidad! Un buen acuerdo requiere muchísimo trabajo, control, manejo de las emociones, y sobre todo grandes dotes comunicativas.
Además, nos encontramos con problemas adicionales; Y es que los tiempos no vienen marcados por los tribunales, sino por los clientes, el compañero contrario, y nuestra propia agenda, que nos lleva a que lo urgente acabo haciendo sombra a lo importante.
Los “timings” de los abogados
¿Qué nos pasa a los abogados? Cuando estamos dentro del procedimiento judicial, nos movemos por plazos: es el Juzgado quien marca el ritmo. Tenemos 5 días para presentar un recurso de reposición, 20 días para contestar a una demanda, un día fijado para celebrar un juicio… Y si no cumplimos esos plazos, no podremos subsanarlo con posterioridad.
Pero negociar en Familia se complica, porque todo depende de nosotros; también los tiempos. Y ese “nosotros” somos, mínimo, cuatro personas: Los miembros de la pareja y sus respectivos abogados. No hablemos en el caso de que los hijos también tengan algo que decir, o algún familiar que sea implicado en la toma de decisiones.
Y puede ocurrir que alguno de ellos se demore en contestar, en proponer, y eso demore las negociaciones. Mientras, el resto continuamos con nuestras vidas y nuestro trabajo, sin insistir en exceso en ese tema porque la pelota ha quedado en el tejado del otro ¿os suena esta situación? Mi recomendación es que, en una negociación, también nos pongamos plazos; como si estuviésemos actuando en el Juzgado, sin dejar que pase el tiempo injustificadamente.
Si, por ejemplo, envío una propuesta, me marco un plazo de cinco días en la agenda para escribir de nuevo en caso de no haber obtenido respuesta por parte del compañero. Pero hay que hacer lo mismo con los clientes, para que, por ejemplo, envíen toda la documentación necesaria dentro de plazos concretos. Podemos ayudarles y explicarles dónde se puede obtener cierta información, pero esa parte del trabajo queda en sus manos.
Discrepancia de las posiciones
Una cosa es cierta: si las negociaciones están en un punto muerto es porque todavía no se han roto. Incluso si una de las partes no quiere seguir negociando, puede ser porque no quiere continuar en los términos en que se estaba haciendo hasta ese momento.
Esta discrepancia es lógica, porque sino, no sería necesario que los abogados entrásemos a negociar. Una llamada o un correo, cuando esa negociación continúa, es una buena manera de romper el hielo y retomar conversaciones.
Entonces, ¿Me recomiendas negociar?
La respuesta es SI. Negociar en familia es prácticamente una obligación. Siempre hay tiempo de acudir a los Tribunales porque como sabeís, una vía no agota a la otra. En muchas ocasiones, hablando se entiende la gente. Por eso es tan importante también acudir a un abogado especializado, éste debe ser claro, debe ayudar a clarificar el objetivo real de la negociación. Un buen abogado ayudará a establecer una lista de posibles concesiones a la otra parte.
Existe una creciente necesidad de herramientas en el campo de la negociación, y en nuestra mano está la responsabilidad de «educar al cliente», y a nosotros mismos, para aplicarlas cada vez más a menudo y evitar así una judicialización excesiva de cualquier conflicto al que nos enfrentemos.
En Vilella y Asociados somos firmes defensores de la negociación. Si bien es cierto que, en muchas ocasiones, cuando una de las partes acude al despacho, parece prácticamente imposible reconducirlo, utilizando las técnicas adecuadas puede conseguirse. Y sin duda, los acuerdos son muy satisfactorios para las partes. En un contexto de diálogo, son capaces de entender al otro, de expresas sus miedos y de plasmarlos en un documento que, desde ese momento, comience a regir sus vidas.
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